DÍA 6 DE JULIO - Volamos de Madrid a Bogotá
Bueno, pues hoy empieza nuestro viaje. Nos levantamos prontito por la mañana para hacer las últimas comprobaciones y nos damos un paseo hasta la estación de autobuses de Burgos con las maletas. Siempre viajamos con maletas de cabina, porque aunque no lo creáis no hace falta nada más que una maleta de cabina y una pequeña mochila para pasarse un par de meses por ahí. Las maletas que llevamos son Sansonite Paradiver, las cuales son flexibles y permiten llevar la ropa justa para siete u ocho días. Podéis echarlas un vistazo, o comprarlas ahí:
No son baratas, pero son lo mejor que hay y os van a durar muchos años. También llevamos una mochila Thule, que es una pasada, en la que llevamos el portátil, los ebooks y demás parafernalia tecnológica. Es esa de ahí, y de nuevo, a pesar de que no es barata, es casi indestructible y cuenta con muchos compartimentos para meter todo tipo de cosas:
Hasta hace un par de años siempre viajábamos con mochilas Osprey Farpoint, que son también una pasada, porque permiten tener una mochila grande en la que meter las cosas grandes y una mochila pequeña que se puede acoplar a la grande. Todo en uno. Son esas, y con el modelo de 55 litros es más que suficiente para un viaje largo:
Nos montamos en el bus y viajamos hasta la terminal T4, donde hacemos el check-in. Volamos con Iberia y nos ofrecen facturar las maletas de mano, pero decidimos no hacerlo (craso error, como veréis más tarde).
Nos dirigimos a los controles de seguridad y cuando pasamos las maletas por los Rayos X nos dicen que no podemos pasarlas, porque llevamos bastones de trekking y están prohibidos. Nunca nos había pasado esto antes. La solución: salir corriendo del control de seguridad e ir otra vez al punto de check-in. Pensamos que nos va costar 65 pavos facturar la maleta, pero la muchacha de Iberia que muy amablemente nos ha atendido antes nos la factura de gratis. Pasamos por el control de seguridad, esta vez sin incidencias y poco después nos montamos al avión.
Hay que decir que hacía años que no viajábamos con Iberia, ya que siempre intentábamos evitar sus vuelos, porque antiguamente era una auténtica mierda de compañía y te ponían mala cara hasta por pedir un vaso de agua. Sin embargo, el tema ha mejorado mucho. El avión es cómodo, hay pantallas en los asientos y los azafatos y azafatas on educados. Parece otra empresa.
Después de un vuelo sin más, llegamos a Bogotá, cambiamos un poco de pasta para pasarr el día y pillamos un taxi en el aeropuerto. El taxista nos cobra 56000 pesos. Días después un conductor de Uber nos dice que nos han estafado. Del aeropuerto a la Candelaria lo normal son 35000, como máximo. El conductor de Uber nos dice que la mayoría de los taxistas llevan los taxímetros trucados para cobrar más a los turistas. Quedamos con el conductor de Uber para que nos lleve al aeropuerto cuando volvamos a España, por 35000 pesos, claro.
Cuando llegamos a la Candelaria vamos al apartamento que hemos alquilado, que en ls fotos de Airbnb tiene una pinta estupenda. Sin embargo nos encontramos con un apartamento enano y sucio, y en el que además hay obras. El ruido es insoportable y nos ponemos en contacto con el dueño del Airbnb y le decimos que nos largamos. El tipo reconoce que no nos debería haber alquilado el apartamento en obras y nos hace un refund. Nos vamos a un hotel llamado xxxxxxx
que está ok, sin más, a esar de que no es nada barato para los estándares Colombianos. Las habitaciones son enormes y está muy limpio. Nos vale.
Salimos a echar unas cerves por la Candelaria y cenamos en un sitio de arepas que hay cerca del hotel.
Nos vamos a la cama a las diez, lo cual en Colombia va a ser lo normal.
Volamos de Madrid a Bogota
Nos tanga el taxista. Taxímetros manipulados. Lo normal sería pagar unos 30000 o 35000 pesos y pagamos 56000. Mejor llamar a un Uber si tienes conexión de internet.
Cambiamos de apartamento
Hotel
Cenamos unas arepas y cervezas en la Candelaria
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